Introducción
Hay quienes hablan de “violencia escolar” como si fuese un fenómeno espontáneo, una tormenta que cae sobre los colegios sin previo aviso. Pero la realidad es menos épica y más incómoda: la agresividad no brota en el aula, entra por la puerta cada mañana.
En esta temporada presento cómo muchos alumnos convierten la clase en un ring improvisado: no porque la escuela lo genere, sino porque llegan entrenados desde casa.
Límites ausentes, tolerancia cero a la frustración, contagio del mal ejemplo, padres que niegan la evidencia… todo el cóctel está servido.
Debemos entender que el colegio no es una trinchera, ni los profesores carne de cañón, y que la convivencia, esa palabra tan bonita en los carteles del Día de la Paz, empieza mucho antes de colgar la mochila.
Prepárate, porque esta temporada no busca consuelo.
Busca sacudir de manera incondicional.
